viernes, 4 de abril de 2008

Bendita Inspiración (IV)

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Unas cuantas muestras más de esos instantes de inspiración de los bichos que coniguen arrancarnos una sonrisa...

- Haciendo un repaso sobre la Edad Media en Cataluña

¡Ah, sí! Ramón Berenguer IV es el que se casa con Paranoia de Aragón!

¡Pobre Peronella! Sabía que su vida había sido dura, pero tanto como para que cayera en la enfermedad mental...

- A principios de diciembre del año pasado, con las expectativas puestas en un fin de semana laaargo, laaargo laaargo, ese que pilla los días 6 y 8 de diciembre:

Pablo, este fin de semana es el puente de la conspiración, ¿verdad?

Desde luego, tan jovencitos y ya andan con las ideas tan claras en lo que se refiere a la política...


- Durante una reflexión con mis bichos, dándoles un toque de atención respecto a comportamiento y como discutir las cosas con un profesor:

Yo, en plan dictatorial: Al fín y al cabo, cuando se cierra la puerta del aula, aquí el que manda soy yo
Marc, con absoluta inocencia: Pues la volvemos a abrir...

Y lo peor de todo es que no lo dijo en tono desafiante, sino con una sonrisa, queriendo quitarle tensión al tema... Con éste se me escapó una sonrisa en respuesta a la suya.

Haz lo que digo...

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Me impulsa el comentario de FMESMENOTA a seguir adelante en la escritura (por cierto, no os perdais su magnífico blog). A él debo sumar los que me ha hecho siempre mi buen amigo Javi, bloguero también él aunque tan alejado como sea posible del mundo de la educación. Así pues, aunque sea de forma breve, quiero haceros llegar un vídeo que me envió recientemente una persona muy especial para mi



Traduzco las frases del final por si no quedara suficientemente claro el mensaje del vídeo (aunque me parece obvio): Los niños ven, los niños hacen; Haz que tu influencia sea positiva.

Y es un tema en el que creo que todos nosotros debemos reflexionar. El tema de los modelos. Creo que en ocasiones caemos de forma inconsciente en el "haz lo que digo y no lo que hago". Pero inevitablemente nuestros alumnos, nuestros hijos, aquellos que nos miran y se fijan en quienes somos, acaban tomando de modelo no nuestros consejos sino nuestras acciones.

Quizá debería extender más la reflexión, pero considero que en esta ocasión las imágenes si valen por mil palabras.

viernes, 21 de marzo de 2008

Lección de humildad

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Acabo de leer un comentario en el post anterior a este, Exigir y dar, que me ha llevado a escribir la presente entrada. ¡Cuanta razón tiene en lo que dice! Me acaban de dar una auténtica lección de humildad, y ante todo, debo dar las gracias a ese anónimo usuario que parece conocerme. Desde luego, no he aprendido lo que hoy se de mi profesión por ciencia infusa. He tenido, por suerte para mí, centenares de maestros. No solo entre mis compañeros de profesión, sino entre mis propios alumnos. Pero desde luego, es a aquellos compañeros que han trabajado conmigo durante todos estos años a quienes más debo mi reconocimiento de quien hoy soy. Especialmente a todos aquellos con quienes he podido discutir, intercambiar mis puntos de vista y debatir de todo lo divino y lo humano. Y por supuesto, a los que he podido observar en su trabajo diario y me han servido de guía para crecer a nivel personal y profesional. Hay tanta gente, que no citaré nombres, por temor a olvidar alguno y caer en la injusticia. Pero sería injusto dejar de valorar esos aprendizajes, así qeu creo que cuando menos eso sí que deberé citarlo:

- Hubo quien me enseñó, en mi primer año en el colegio, que hay que ser humilde, escuchar y después, ante la reflexión, opinar. No debí aprenderlo demasiado bien, pues parece que vuelvo a caer en el mismo error.

- Hubo de quien aprendí la necesidad de una buena preparación previa y organización de la materia y las sesiones de trabajo antes de empezar con las clases. Siempre he pecado de ser una tanto "caótico", y eso nor edunda en beneficio del aprendizaje.

- Hubo quien me descubrió que trabajar en equipo no es repartirse tareas individuales que cada uno hace a su manera de forma solitaria, sino que se trata de complementar cada uno el trabajo de los demás para llegar a cotas de efectividad inalcanzables de otra forma.

- Hubo de quien comprendí que a veces hay que tirar la clase prevista por la ventana y reinventar toda la sesión para empezar desde cero, pues los acontecimientos pueden variar la óptica que habías planteado

- Hubo quien me demostró la importancia del compromiso y el trabajo diario.

- Hubo de quien aprendí que a veces se demuestra más tu implicación y preocupación por un alumno con una reprimenda como con los ánimos y que hay que saber distinguir cuando conviene una cosa y cuando la otra.

- Hubo quien me ha enseñado, muy recientemente, que a veces nos miramos demasiado el ombligo y que nos creemos, realmente, pequeños dioses, y olvidamos, injustamente, a quienes tanto nos han enseñado.

Desde aquí, mi más sincera disculpa a todos aquellos a quienes no he sabido reconocer cuanto me han enseñado, que han sido muchos y muy buenos. Y mi solicitud a todos ellos y a todos los demás de que jamás dejen de enseñarme y corregirme cuando me equivoque. No se puede ser maestro si dejas de ser alumno y parece que me estaba desviando un tanto de ese camino. Gracias por devolverme a él (o al menos intentarlo).

PS: No creo que mis alumnos me hayan divinizado. No creo que me adoren, ni mucho menos. Existe cariño, pero no adoración. No se discute con un dios, y nosotros discutimos muy a menudo. Quizás incluso demasiado. Por todo lo demás, mi querido/a corrector anónimo/a, gracias por el toque de atención. Tienes un café pagado en el cole cuado volvamos (y así al menos sabré quien eres...)
 

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