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lunes, 9 de abril de 2012

Semana Santa

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Último día de vacaciones de Semana Santa. Tengo sensaciones contradictorias, encontradas. Por un lado la sensación de que no he aprovechado el tiempo,que podría haber hecho muchas más cosas. Especialmente faena del cole. Por otro, la necesidad imperiosa que sentía de desconectar completamente, de quitarme de encima la tensión, el stress (distress, para ser más correctos). Desde la muerte de mi madre (pasado mañana hará dos meses) he tenido la sensación de ir con el agua al cuello, de estar agotado, física, mental y emocionalmente. No ha ido mal, tengo ganas de volver a clase y de pelearme de nuevo con los bichos, pero creo que en un par de semanas, volveré a estar de nuevo roto. Pero este tercer trimestre me ofrece oportunidades interesantes. Por un lado, pierdo el puente del 1 de mayo, pero a cambio arranco con un nuevo proyecto en Gales que puede ser muy motivador. Por otro, he tenido una idea para una campaña de Aquelarre que me apetece llevar adelante... aunque lo más probable es que también muera en sus inicios. Para acabar, sigo dándole vueltas al Pupitre Vacío...

Si es que me lío sin pensar, y luego pasa lo que pasa.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Han vuelto

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Hoy han vuelto ellos. Con energías renovadas, con ganas de más, con el nerviosismo de iniciar un nuevo curso, con la desazón y la inseguridad de enfrentarse a un temario nuevo... Han vuelto. Y sinceramente, me alegro. Estas dos semanas pasadas de trabajo más administrativo, más de preparación, son necesarias. Imprescindibles, sin duda. Pero es que me resultan tan tediosas comparadas con la actividad diaria, con el "chute" de energía que ellos me proporcionan.

Vuelvo a tener el mismo grupo del año pasado. Ha habido algunas bajas, pero también altas. En la mirada de los que regresaban he querido creer que leía la alegría del reencuentro. En la de los recién llegados, quizás la incerteza de no conocer ni a sus compañeros ni a ese señor calvo, gordo y con gafas que estaba de pie frente a ellos. En ambos casos, he luchado durante las dos primeras horas por obtener una sonrisa, un momento de relajación, de conexión. Creo que lo he conseguido. Después el programa no me permitirá conseguir esos instantes con facilidad. ¡Hay tanto por hacer! Pero hoy era especial, hoy era el día de volver a mirarnos, volver a sonreír, volver a establecer el contacto, o iniciarlo en algún caso. He salido satisfecho, creo que lo hemos conseguido entre todos.

En un momento de pausa me he pasado a ver a los de 2º, 3º y 4º de ESO para que se apuntarán al taller de comunicación digital. Redacción periodística, edición de audio (vamos, podcasts) y fotografía digital. Ha sido divertido ver sus caras y adivinar en algunos las ganas de apuntarse, en otros el hastío propio de su edad (éstos no se apuntan ni a los patios) y en otros el deseo de participar enfrentado al "¿qué pensarán mis amigas/os? En cualquier caso, algunos de los que me ha parecido que tenían ganas, se han pasado a verme a la hora del patio para decirme que contara con ellos. Eso me ha encantado. Ya veremos quienes se pasan mañana a la sesión informativa. Lo importante es que se apunten los que de verdad tengan ganas de hacer cosas. Son los que luego no tiran la toalla a la primera dificultad, a la primera controversia. De todas formas, sólo por el hecho de venir mañana, saben que los recibiré con mi mejor sonrisa y los brazos abiertos. Con muchos de ellos, tenerlos en el taller de comunicación significa otro reencuentro, otra oportunidad de disfrutar con algunos de mis ex-bichos. Con otros, es tener la suerte de conocer a personas geniales con las que no había tenido la suerte de trabajar. En cualquier caso, sigo aprendiendo de todos y cada uno de ellos. De los de ESO en el taller. De mis bichos en clase. De los de 4º de EP en informática. ¡Me sigue quedando tanto por aprender!

Pero lo mejor de todos, es que tengo ganas, muchas ganas, de tirar adelante mil y un proyectos. Estoy cansado, físicamente cansado. En todo el día solo me he sentado para comer... pero me siento lleno de fuerzas, de impulso. Y es que ya se sabe, la energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma. Y si hay algo que ellos transmiten es energía. A raudales.

Ya sé lo que me direis. Que en un par de semanas estaré cansado, que andaré agobiado, que esto quema mucho. Pero hoy me vuelvo a sentir un tanto quijotesco, y aunque veo esos molinos de viento en el horizonte... que demonios, apresto la lanza, espoleo a Rocinante y me juro que esos gigantes no me derribarán otra vez. Ya se sabe. Han vuelto.

viernes, 21 de marzo de 2008

Lección de humildad

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Acabo de leer un comentario en el post anterior a este, Exigir y dar, que me ha llevado a escribir la presente entrada. ¡Cuanta razón tiene en lo que dice! Me acaban de dar una auténtica lección de humildad, y ante todo, debo dar las gracias a ese anónimo usuario que parece conocerme. Desde luego, no he aprendido lo que hoy se de mi profesión por ciencia infusa. He tenido, por suerte para mí, centenares de maestros. No solo entre mis compañeros de profesión, sino entre mis propios alumnos. Pero desde luego, es a aquellos compañeros que han trabajado conmigo durante todos estos años a quienes más debo mi reconocimiento de quien hoy soy. Especialmente a todos aquellos con quienes he podido discutir, intercambiar mis puntos de vista y debatir de todo lo divino y lo humano. Y por supuesto, a los que he podido observar en su trabajo diario y me han servido de guía para crecer a nivel personal y profesional. Hay tanta gente, que no citaré nombres, por temor a olvidar alguno y caer en la injusticia. Pero sería injusto dejar de valorar esos aprendizajes, así qeu creo que cuando menos eso sí que deberé citarlo:

- Hubo quien me enseñó, en mi primer año en el colegio, que hay que ser humilde, escuchar y después, ante la reflexión, opinar. No debí aprenderlo demasiado bien, pues parece que vuelvo a caer en el mismo error.

- Hubo de quien aprendí la necesidad de una buena preparación previa y organización de la materia y las sesiones de trabajo antes de empezar con las clases. Siempre he pecado de ser una tanto "caótico", y eso nor edunda en beneficio del aprendizaje.

- Hubo quien me descubrió que trabajar en equipo no es repartirse tareas individuales que cada uno hace a su manera de forma solitaria, sino que se trata de complementar cada uno el trabajo de los demás para llegar a cotas de efectividad inalcanzables de otra forma.

- Hubo de quien comprendí que a veces hay que tirar la clase prevista por la ventana y reinventar toda la sesión para empezar desde cero, pues los acontecimientos pueden variar la óptica que habías planteado

- Hubo quien me demostró la importancia del compromiso y el trabajo diario.

- Hubo de quien aprendí que a veces se demuestra más tu implicación y preocupación por un alumno con una reprimenda como con los ánimos y que hay que saber distinguir cuando conviene una cosa y cuando la otra.

- Hubo quien me ha enseñado, muy recientemente, que a veces nos miramos demasiado el ombligo y que nos creemos, realmente, pequeños dioses, y olvidamos, injustamente, a quienes tanto nos han enseñado.

Desde aquí, mi más sincera disculpa a todos aquellos a quienes no he sabido reconocer cuanto me han enseñado, que han sido muchos y muy buenos. Y mi solicitud a todos ellos y a todos los demás de que jamás dejen de enseñarme y corregirme cuando me equivoque. No se puede ser maestro si dejas de ser alumno y parece que me estaba desviando un tanto de ese camino. Gracias por devolverme a él (o al menos intentarlo).

PS: No creo que mis alumnos me hayan divinizado. No creo que me adoren, ni mucho menos. Existe cariño, pero no adoración. No se discute con un dios, y nosotros discutimos muy a menudo. Quizás incluso demasiado. Por todo lo demás, mi querido/a corrector anónimo/a, gracias por el toque de atención. Tienes un café pagado en el cole cuado volvamos (y así al menos sabré quien eres...)

martes, 18 de septiembre de 2007

Ya casi ha pasado una semana...

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... y sigo sin acabar de entrar del todo. Este curso está siendo algo difícil. Tengo más horas de clase que el reloj de secretaría y apenás tiempo para reflexionar, preparar, organizarme un poco... Así que el blog, por sí solo, va cambiando de dirección. El año pasado era más neutro, más "articulístico". Este año se me va la mano hacia lo personal, hacia mis vivencias cotidianas. Me conozco, y con lo pedante que llego a ser, más de una entrada pseudosabia se me colará. Pero la verdad es que poco a poco me oriento más hacia el narrar lo vivido que hacia la reflexión ecuánime. Además, que demonios, no ha sabido ser ecuánime nunca, así que quizás sea mejor así.

Y hecho este caveat, vamos al lío. Ya ha pasado casi una semana y definitivamente, los bichos han vuelto. Ellos, con fuerzas renovadas. Nosotros, temiéndonos lo peor. Y a ver quien lleva a quien a su lado del río. De momento, apenas he tenido horas con ellos para aterrizar, para que me expliquen, para sonreir. El temario es el temario y ya hemos empezado a sentir el aliento del temible monstruo Noloacabaréatiempo en la nuca. Parece mentira, en tan solo una semana. Empiezo a plantearme el pegarle la patada al taburete y que le den viento al temario. ¿De qué sirve hacerles tragar un montón de conceptos y procedimientos si no les damos el tiempo necesario para digerirlos? Cada vez soy más escéptico a este respecto. Parece que sea dogma de fe el acabar el libro. Creo que me voy a declarar en herejía. Pero claro, siendo cuatro líneas (6º A, B, C y D) han de llegar todo al mismo punto. Odio aferrarme al libro. Me encanta explicar, extenderme, comentar, compartir con ellos su curiosidad. Y me revienta cuando tengo que cerrar una buena sesión de preguntas y respuestas porque se "desvían del temario y no toca".

El jueves pasado empezamos con Sociales y arrancamos con el renacimiento. Me miro el libro. Nada, lo de siempre. El Renacimiento es el fin del oscurantismo medieval (¿Pero todavía estamos con esas?) y de repente todo el mundo se vuelve librepensador, humanista, artista y les gusta el lacón con cachelos. ¡Ah! y así de golpe, va Lutero y monta un cisma. Vale. Pues que bien. Y al señor Guttenberg y su maravilloso invento ¿dónde lo dejamos? ¿Y la revolución del antropocentrismo? ¿Y tantas otras cosas...? Pues nada, ya hemos cometido la primera herejía. Cerrad el libro, bichos. Ya os prepararé luego un esquema para el examen. Vamos a hablar de historia. Y me lío la manta a la cabeza para explicarles cambios, revoluciones y transformaciones sociales. Que no te van a entender, me diocen mis compañeras, todas ellas mucho más sabias que yo... Que sí te entendemos, me dicen la mirada y las preguntas de mis bichos... Y como de costumbre, me apunto al carro de estos últimos y me tiro toda una hora hablando del Renacimiento y de los cambios que supuso social e intelectualmente. Y ni un ejercicio de los del libro. Ya me he ganado la primera bronca... y las que vendrán. Bienvenidas sean si consigo que mis bichos entiendan que aprender no es memorizar lo que dice un libro, o repetir al pie de la letra lo que dice tal o cual profesor o eminencia. Aprender es un acto continuo de descubrimiento, discusión, comentario y, sobre todo, intercambio. No hay que grabarse un libro en la memoria. Hay que consultar muchos. Y luego, seguir discutiendo...

jueves, 13 de septiembre de 2007

Ya están aquí...

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Pues sí. Como en la película Poltergeist, ya están aquí... Ya han vuelto los bichos. Y claro, los he visto más altos, más pícaros, más vivos y más sonrientes que nunca. Como cada año, cuando vuelven del verano. A lo mejor soy yo, que cada año me voy quedando más bajito, más torpe, más mustio y más serio. Pero no, si hay algo que nos devuelve la sonrisa a los profes (a los de verdad, al menos*) es volver a verlos.

¡Qué albororotados estaban ayer! Es normal. Tenían mil cosas que explicarse y otras mil que explicarme a mí. He tenido la suerte de que me ha coincidido que tenía con ellos las dos primeras horas del día, como tutor y la tercera porque les tocaba Naturales conmigo. Y tal como ha empezado la clase de Naturales, me he puesto a explicar el tema que tocaba: La Energía. Y yo venga a cascar y a preguntar y a obligarlos a implicarse. Creo que hoy hemos conseguido una dinámica interesante. Han pasado de estar a la expectativa, de ser sujetos pacientes (eso que en aquel post de hace tiempo decía que jamás debía ser un alumno) a participar, a preguntar a comentar y a rebatir argumentos. Bien. Hemos empezado muy bien. Estos bichos siguen con ganas de aprender, de descubrir cosas nuevas. Si la dinámica continúa así (como fue el año pasado) creo que será un curso muy movido. Se han "picado" un poquitín cuando les he dicho que el tema 1 (reproducción humana) es el último que daremos... ¡Les pica tanto la curiosidad con este tema!

Bueno, un post algo breve, pero solo quiero comentar que sigo sintiéndome feliz cuando se cierra la puerta del aula y me puedo dedicar a esos locos maravillosos en cuerpo y alma.

*Cuando hablo de profes de verdad y profes de mentira, me refiero respectivamente a aquellos que lo somos por vocación y a los que, sin querer serlo, lo son por necesidad. Es fácil distinguirlos. A los primeros se nos ilumina la mirada al entrar en clase. A los segundos, es justo el momento en que se les enturbia y fruncen el ceño...

lunes, 3 de septiembre de 2007

Inicio de curso

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Hoy comenzamos un nuevo curso. Sí, los bichos no llegan hasta el miércoles 12, pero los profes ya vamos hoy al cole. Hay tanto por hacer todavía... La verdad es que estos días sin chavales me aburren soberanamente. Sé que son necesarios y útiles, pero me aburren, se me hacen eternos. Lo que da sentido a mi trabajo, lo que me hace levantarme con una sonrisa cada mañana es el contacto con esa panda de locos encantadores. Este curso sigo de tutor de mis bichos del año pasado. Eso me encanta. Es un grupo genial y me lo paso muy bien con ellos. Y como cada nuevo curso, me he hecho un montón de buenos propósitos. Uno de ellos es el ir realizando entradas de forma más regular en este blog. A ver si es verdad y empiezo a publicar de forma un poquito más regular. La vida diaria en el cole da motivos más que sobrados para explicar cosas... A ver si me animo a narrarlas, comentarlas, razonarlas...

Me temo que éste va a ser un curso duro. Algunos de los compañeros con los que mejor relación tenía no están en el cole. Les ha salido la oportunidad de "pasar a mejor vida" (es decir, irse a trabajar a otro cole en mejores condiciones) y, por supuesto, se han aferrado a ello como si les fuera la salud (la psíquica, desde luego, seguro). Otros, por diversos motivos, estarán fuera del cole durante el primer trimestre (bajas de maternidad, viajes al extranjero, etc...). De todas formas, más me vale escuchar mis propios consejos y mantener una postura abierta. Entrará gente nueva que me puede aportar un enriquecimiento considerable. ¿Quién sabe? Quizás de entre los nuevos surja esa persona que consiga que me anime y tire adelante aquellos proyectos olvidados o que todavía andan a medias.

Bueno, a todos los maestros y profes que empezais hoy el curso: Ánimo, suerte y paciencia...

martes, 23 de enero de 2007

Disculpas

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Antes se me ha olvidado pedir disculpas a todos aquellos que antes leíais este blog. Ha pasado más de un año desde la última entrada. Mis disculpas a todos y no prometo nada (que me conozco y luego no cumplo). Y un fuerte abarazo a los que seguís ahí (ya sabeis quienes sois).

domingo, 25 de septiembre de 2005

Maestro y aprendiz

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Releyendo un blog que inicié hace tiempo y que ha sido de lo más irregular y escaso, me he encontrado con este texto que no quiero perder y que considero que aquí está mucho mejor; al fin y al cabo, el tema tiene mucho que ver con lo que escribo aquí.

Hace unos días recordaba una frase que en su momento escribí (con aquellas ínfulas de los 18 años en los que pretendes redefinir el mundo con cuatro poemas y tres frases rimbombantes). Escribí "Quiero ser aprendiz de todo donde nadie quiere saber nada". Hoy en día, y dada mi profesión, prefiero redefinirla.

Quiero ser aprendiz de todo y maestro de nada.

En serio, me encanta aprender. Y creo que cada día es una nueva oportunidad de descubrir algo nuevo, distinto, maravilloso. Afortunadamente, tengo 27 bichos que me ayudan a ello, permitiéndome ser consciente a diario de qué poco sé. Ser "el maestro", tal y como lo entendían cuando yo era estudiante, parece que te otorgaba una especie de posición de cuasi-divinidad, a la que iban aparejadas la infalibilidad, la omnisciencia y, sin duda, la moral absoluta. Yo intento que mis alumnos nunca me vean así. Quiero que vean que me equivoco, lo reconozco y pido perdón por ello. ¿Cómo si no voy a enseñarles a asumir los errores y rectificarlos? Quiero que vean que ni sé ni pretendo saber todo lo que existe en este enorme mundo, pero que me encanta intentar aprender cada día un poquito más. ¿Cómo si no puedo transmitirles el cariño y el interés por el conocimiento? Y sobre todo, quiero que vean que no me atrevo a juzgar a los demás con facilidad (aunque a veces me pueda el prejuicio o la presión del entorno), sino que intento conocer cuanto más mejor sobre la persona o situación en concreto para poder hacerme una idea propia. ¿Cómo si no voy a enseñarles a ser solidarios?

En definitiva, no me gusta que me vean como EL MAESTRO, sino quizás como otro aprendiz de ser humano con algo más de experiencia que ellos (y que por esa experiencia es por lo que se atreve a intentar ayudarles en su camino hacia nuevas fronteras, en su formación).

Alguna vez me han criticado compañeros míos de profesión por actitudes como ésta. Dicen que con ella pierdo el principio de autoridad, el respeto necesario a nuestra profesión. Creo que se equivocan. Se puede decir muchas cosas de mis bichos, pero nunca que no me respeten o que pongan en duda mi autoridad. La mayoría de las veces, me basta una mirada seria o contar lentamente de 5 a 0 con los dedos de una mano para conseguir el silencio en clase o para frenar a un chico que está alborotando en exceso. Creo, sinceramente, que ellos comprenden y aceptan que hay límites entre nosotros, que es una especie de pacto tácito. Yo les ayudo a aprender. Ellos me enseñan a diario. Y entre todos, superamos un temario que no siempre nos gusta o parece interesante, pero que es con el que nos obligan a trabajar.

Creo en el afecto y la comprensión como cuna del respeto y base de la autoridad, no en el miedo al castigo y la represión.

Si vemos la palabra maestro tal y como se consideraba hasta hace poco (aquel que lo sabe todo y por ello está capacitado para enseñar) es cuando creo que se puede entender mi afirmación de unas cuantas líneas atrás:

Quiero ser aprendiz de todo y maestro de nada
 

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