jueves, 13 de septiembre de 2007

Ya están aquí...

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Pues sí. Como en la película Poltergeist, ya están aquí... Ya han vuelto los bichos. Y claro, los he visto más altos, más pícaros, más vivos y más sonrientes que nunca. Como cada año, cuando vuelven del verano. A lo mejor soy yo, que cada año me voy quedando más bajito, más torpe, más mustio y más serio. Pero no, si hay algo que nos devuelve la sonrisa a los profes (a los de verdad, al menos*) es volver a verlos.

¡Qué albororotados estaban ayer! Es normal. Tenían mil cosas que explicarse y otras mil que explicarme a mí. He tenido la suerte de que me ha coincidido que tenía con ellos las dos primeras horas del día, como tutor y la tercera porque les tocaba Naturales conmigo. Y tal como ha empezado la clase de Naturales, me he puesto a explicar el tema que tocaba: La Energía. Y yo venga a cascar y a preguntar y a obligarlos a implicarse. Creo que hoy hemos conseguido una dinámica interesante. Han pasado de estar a la expectativa, de ser sujetos pacientes (eso que en aquel post de hace tiempo decía que jamás debía ser un alumno) a participar, a preguntar a comentar y a rebatir argumentos. Bien. Hemos empezado muy bien. Estos bichos siguen con ganas de aprender, de descubrir cosas nuevas. Si la dinámica continúa así (como fue el año pasado) creo que será un curso muy movido. Se han "picado" un poquitín cuando les he dicho que el tema 1 (reproducción humana) es el último que daremos... ¡Les pica tanto la curiosidad con este tema!

Bueno, un post algo breve, pero solo quiero comentar que sigo sintiéndome feliz cuando se cierra la puerta del aula y me puedo dedicar a esos locos maravillosos en cuerpo y alma.

*Cuando hablo de profes de verdad y profes de mentira, me refiero respectivamente a aquellos que lo somos por vocación y a los que, sin querer serlo, lo son por necesidad. Es fácil distinguirlos. A los primeros se nos ilumina la mirada al entrar en clase. A los segundos, es justo el momento en que se les enturbia y fruncen el ceño...

lunes, 3 de septiembre de 2007

Inicio de curso

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Hoy comenzamos un nuevo curso. Sí, los bichos no llegan hasta el miércoles 12, pero los profes ya vamos hoy al cole. Hay tanto por hacer todavía... La verdad es que estos días sin chavales me aburren soberanamente. Sé que son necesarios y útiles, pero me aburren, se me hacen eternos. Lo que da sentido a mi trabajo, lo que me hace levantarme con una sonrisa cada mañana es el contacto con esa panda de locos encantadores. Este curso sigo de tutor de mis bichos del año pasado. Eso me encanta. Es un grupo genial y me lo paso muy bien con ellos. Y como cada nuevo curso, me he hecho un montón de buenos propósitos. Uno de ellos es el ir realizando entradas de forma más regular en este blog. A ver si es verdad y empiezo a publicar de forma un poquito más regular. La vida diaria en el cole da motivos más que sobrados para explicar cosas... A ver si me animo a narrarlas, comentarlas, razonarlas...

Me temo que éste va a ser un curso duro. Algunos de los compañeros con los que mejor relación tenía no están en el cole. Les ha salido la oportunidad de "pasar a mejor vida" (es decir, irse a trabajar a otro cole en mejores condiciones) y, por supuesto, se han aferrado a ello como si les fuera la salud (la psíquica, desde luego, seguro). Otros, por diversos motivos, estarán fuera del cole durante el primer trimestre (bajas de maternidad, viajes al extranjero, etc...). De todas formas, más me vale escuchar mis propios consejos y mantener una postura abierta. Entrará gente nueva que me puede aportar un enriquecimiento considerable. ¿Quién sabe? Quizás de entre los nuevos surja esa persona que consiga que me anime y tire adelante aquellos proyectos olvidados o que todavía andan a medias.

Bueno, a todos los maestros y profes que empezais hoy el curso: Ánimo, suerte y paciencia...

martes, 23 de enero de 2007

Disculpas

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Antes se me ha olvidado pedir disculpas a todos aquellos que antes leíais este blog. Ha pasado más de un año desde la última entrada. Mis disculpas a todos y no prometo nada (que me conozco y luego no cumplo). Y un fuerte abarazo a los que seguís ahí (ya sabeis quienes sois).

¡Fuera de clase!

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Recientemente, una compañera de trabajo ha dado con la solución definitiva para los alumnos que no hacen los deberes. Los echa de clase y los envía con su tutor o tutora hasta que los hagan. En otras ocasiones, he podido observar como a la que un chaval no ha estudiado o se gira a hablar con un compañero, se le expulsa del aula (ya sea enviándolo al pasillo o mandándolo a otra clase o con otro profesor). De verdad, la solución definitiva. Casi tan buena como la de las avestruces, que al no ver la amenaza, eliminan de su mundo el peligro.

Expulsar a un alumno del aula, no elimina el problema. Solo lo esconde. Entiendo que hay ocasiones en que es necesario. Cuando la actitud de un chico (¿por qué casi siempre echan a los chicos y en raras ocasiones a las niñas?) repercute en el funcionamiento global del grupo, impidiendo o dificultando de forma obvia y significativa la buena marcha de la clase, entiendo la expulsión del aula como una manera de permitir al resto seguir con el aprendizaje pese a los esfuerzos del díscolo de perturbar. Lo entiendo. Lo acepto. No me gusta y creo que deberíamos intentar cambiar las tornas sin privar al "castigado" de la oportunidad de aprender, pero lo entiendo.

Ahora bien, expulsar a un chaval de clase porque no ha hecho los deberes ("¡Y no vuelvas hasta que los tengas hechos!") enviándolo con su tutor no soluciona el problema, solo lo esconde. Al cabo de pocos días, el chaval asume que no hacer los deberes significa saltarse la clase peñazo que no le gusta para nada, e ir a ver al tutor, que como está en otra clase y bastante liado con los problemas de ésta, acaba sentándolo en un rincón y poniéndolo a hacer los deberes. Perfecto. Se ha saltado la cloase que no le gusta, está haciendo los deberes cuando le da la gana y encima ha ganado una trade de diversión, al no haber tenido que copiar ese farragoso verbo en casa. La PS2 y el messenger se lo agradecen en extremo.

Estas últimas dos semanas tengo a C.C., uno de mis bichos, conmigo cada vez que le toca la asignatura de esa compañera. Directamente pasa de hacer los deberes. Cuando le he preguntado por qué no hace los deberes de esa asignatura y en cambio cumple con los míos, me ha contestado con una sinceridad y lógica simplemente aplastantes: "Es que contigo tengo buen rollo y a esa no la aguanto. Y si no hago los deberes, me envía contigo." Aplastante. He tenido que esconder una sonrisa de complicidad y afecto mientras lo enviaba a otra aula, para que no estuviera conmigo y el castigo se convirtiera en un premio.

martes, 8 de noviembre de 2005

La magia de leer

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Uffff... Ya me ha pasado como de costumbre. Mil proyectos que me rondan la cabeza y poco tiempo para todos ellos. Resultado: He tenido al pobre blog abandonadito durante (demasiado) tiempo. A ver si le ponemos solución.

Por lo pronto, el post de hoy es tan solo (como si fuera poco) para recomendaros encarecidamente la lectura de un libro que me ha caido en las manos (regalo de cumpleaños de parte de mi mujer, qué bien me conoce...): La magia de leer, de José Antonio Marina y María de la Válgoma. La verdad, es que leer sobre el acto de leer puede parecer un tanto recursivo o redundante, pero el libro resulta sencillamente delicioso. Con un lenguaje claro, atractivo y sugerente los autores nos introducen en un mundo tan complejo como el de acercar la lectura a los no lectores. Casi obligatorio en cualquier biblioteca de padres, profes, psicólogos infantiles y en general en la de cualquiera que alguna vez se haya planteado qué es leer, para qué sirve y como conseguir que un niño/joven lea...
 

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